El señor Almir (I)


El señor Almir vive en un piso muy pequeño, pero él se mueve poco, así que tiene bastante espacio alrededor.

A veces, cuando el día está soleado, abre una pequeña ventana y se concentra para mirar sólo a través de ella. En ese momento él piensa que tiene una casa con tres árboles, dos edificios grises, uno rojo, un trozo de calle, y un enorme techo de nubes sobre un cielo azul. Cuando pasa un transeúnte por su trozo de calle él cierra rápidamente la ventana. No le gusta que se le metan desconocidos en el salón.

Al señor Almir le gusta su barrio. Sabe el nombre de casi todos sus vecinos, pero como tiene mala memoria para las caras termina llamando a la gente por los nombres que no son. Buen día Don Manuel —dice el señor Almir, muy alegre. Don Lauz, el panadero, le saluda a su vez y sonríe.

No hay nada como las amistades —piensa para sí el señor Almir.